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LA LEISHMANIOSIS

 

La leishmaniosis es una enfermedad provocada  por la picadura de un mosquito (phlebotomus) que habita en la cuenca mediterránea, y es capaz de  transmitir el parásito sanguíneo Leishmania infantum, causante de dicha enfermedad.

Los perros con más riesgo de contraer la enfermedad son aquellos que viven todo el tiempo en el jardín, y sobre todo aquellos que duermen fuera toda la noche, ya que el hábito del mosquito es picar al anochecer y al amanecer.

Los síntomas presentan una evolución lenta pero progresiva, con leve o  nula respuesta a los tratamientos habituales (antibióticos, antiinflamatorios,…) y pueden aparecer uno o varios de los siguientes:

Lesiones cutáneas, que comienzan por la cabeza y luego se extienden al resto del cuerpo. Suelen aparecer zonas sin pelo y con intensa caspa que pueden acabar ulcerándose.

Crecimiento exagerado de las uñas.

Pérdida de peso y apetito con atrofia de los músculos faciales.

Hemorragias nasales.

Heces pastosas, con posible presencia de sangre.

Fallo renal que produce que el animal beba y orine más.

Cojeras intermitentes.

Lesiones oculares.

Fiebre que no responde al tratamiento habitual.

Aumento del tamaño de los ganglios.

La efectividad del tratamiento siempre va a estar condicionada a la fase en la que se encuentre la enfermedad, al estado del perro antes y durante el proceso, al grado de infestación, etc. Aquellos perros que al momento del diagnóstico presentan una insuficiencia renal son los que tienen un pronóstico menos favorable. Por ello, es de vital importancia el diagnóstico precoz de la enfermedad.

Es importante saber que los perros no se llegan a curar totalmente de la enfermedad. Los perros enfermos deben ser controlados cada 3-6 meses con análisis sanguíneos y urinarios; y tratados de nuevo si hay indicios de recaídas. El objetivo del tratamiento es que los perros no presenten ningún síntoma patológico.

Para prevenir contagios y recaídas se recomienda:

 

No dejar a los perros dormir fuera o colocar mosquiteras en la zona donde duermen.

Tratar al perro con repelentes eficaces contra Phebotomos: cada 3 semanas con pipetas spot on de Advantix (90% eficacia según estudios realizados) o cada 6 meses con el collar Scalibor (95% eficacia según estudios realizados)

Realizar un chequeo sanguíneo y urinario semestral, para que en caso de haberse producido el contagio, podamos actuar de manera temprana.

Administrar productos que estimulen la producción de células de defensa contra la leishmania, como la vacuna o el Leisguard® (para más información, pinche aquí).

 


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