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LLUNA Y TXIQUI: DOS CASOS DE ESTERILIZACIÓN

EL CASO DE LLUNA

Canis i Felis - esterilizaciónLluna, es una perrita mestiza  de  8 años de edad. Su dueña no quiere hacerla criar  pero tampoco quiere esterilizarla porque le da miedo “que entre en quirófano” y la anestesia. Era una hembra que no manchaba mucho en los celos ni tenía pseudogestaciones (embarazos psicológicos), por lo que éstos no suponían un problema para sus dueños.  Sin embargo, unas semanas después del último celo, Lluna empezó a encontrarse mal (estaba decaída, vomitaba y bebía más agua que de costumbre). Cuando acudió al veterinario, después de hacer analíticas de sangre y una ecografía, le dijeron que tenía una piometra (que es infección de la matriz inducida por las hormonas de cuando pasó el celo). Es una enfermedad grave, donde la vida de la hembra corre peligro y la única solución eficaz una cirugía en la que se extirpa la matriz junto a los cuernos uterinos y los ovarios de la perra. Afortunadamente, después de la cirugía y de dos días de hospitalización, Lluna volvió a su casa junto a su feliz familia.

El veterinario le explicó a la Señora que esto no habría pasado si estuviera esterilizada, ya que en la esterilización se quitan los mismos órganos, pero sin tener el riesgo que supone la infección.

La nieta de esta señora, viendo lo que le había pasado a Lluna, decidió esterilizar de forma preventiva a Tina, su perrita de un año. Así,  además de evitar infecciones como la piometra, con la esterilización también reducía mucho la probabilidad de que su perrita Tina tuviera tumores de mama cuando sea mayor.

A través de la experiencia de Lluna, podemos concluir que es muy importante esterilizar a nuestras hembras, ya sean perritas o gatitas a una edad temprana. Si queremos que sean hacerlas criar y que sean mamás, la esterilización la podemos realizar cuando ya hayan parido y no queramos que vuelvan a hacerlo.

EL CASO DE TXIQUI

Canis i Felis - esterilizaciónTxiqui es un perro no castrado de 7 años de edad que empezó a orinar y a defecar con dificultad. Cuando acudió al veterinario, después de realizar una exploración general y otras pruebas como analíticas de sangre y orina y una ecografía, le diagnosticaron una hiperplasia prostática. Es decir, su próstata se había hecho más grande de lo normal y esto le estaba ocasionando las molestias que tenía. La solución era sencilla: esterilizarlo. Al extirpar los testículos, evitaría que las hormonas le hicieran aumentar el tamaño de la próstata y, además, evitaría posibles tumores testiculares cuando fuera más mayor.  Este perrito volvió a su casa al día siguiente de la cirugía, alegre y juguetón como siempre.

Afortunadamente, a Txiqui de cachorrito le habían bajado los dos testículos a la bolsa escrotal. Si uno de ellos se hubiera quedado dentro del abdomen o en la ingle, podría haber desarrollado un tumor que hubiera dificultado tanto el diagnóstico como la cirugía. Tras la experiencia de estos propietarios y otros muchos como ellos que nos encontramos a diario en nuestros centros,  cabe concluir que la mejor forma de esterilizar a nuestras mascotas es de manera preventiva y programada con tiempo por nuestro veterinario. Así, evitaremos poner en riesgo la vida del animal y, dicho sea de paso, ahorraremos el dinero de una cirugía de urgencias.

Finalmente, es importante recordar que,  con la esterilización, evitamos gestaciones no deseadas que pueden convertirse en futuros perritos sin hogar.


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